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Los Primates
Conociendonos a nosotros mismos a partir de otras formas de vida.
 

¿Sabías que la sexualidad de los animales está mucho más estudiada que la sexualidad humana? 

Me gustaría contarte un poco sobre costumbres sexuales de los primates, los monos, animales que están muy cercanos a nosotros. 

Los monos viven en hordas formadas por familias. Cuando empieza a escasear la comida o llegan depredadores y la horda tiene que emigrar para buscar un lugar más seguro y con recursos, hembras y machos empiezan a mostrar conductas homosexuales, tal vez como una protección instintiva para no tener que emigrar con hembras embarazadas y bebés que cuidar. Apenas se establecen en un nuevo lugar, seguro, con alimentos, espontáneamente regresan a la vida en familia y a las relaciones heterosexuales. 

Los papás “despiertan” en sus crías la sexualidad a través de caricias, incluso en los genitales. Mientras los padres se aparean los hijos pequeños se agarran de la pelambre del papá, de modo que no sólo presencian el acto sexual, sino que están viviendo y sintiendo la fuerza y la energía que se desprende de él. 

Si una cría no tiene la oportunidad de vivir esta iniciación natural a la sexualidad porque, por ejemplo, es capturada y llevada a un zoológico, cuando crece tiene dificultades para aparearse y se vuelve agresiva. 

¿Tendrá que ver la creciente violencia en nuestro mundo con los más de 5000 años de represión sexual? 

Durante el movimiento estudiantil de 1968, uno de los lemas de los jóvenes en todo el mundo era “paz y amor”, “hagamos el amor, no la guerra”. Creo que tenían razón. 

En las últimas décadas ha crecido el número absoluto y relativo de hombres y mujeres que se definen como homosexuales. ¿Será simplemente que están saliendo a la luz más casos que antes estaban ocultos? ¿O tendrá que ver con la inseguridad que vivimos en la época actual? Y no sólo me refiero a la violencia urbana, sino también al desempleo, la inseguridad laboral e incluso la incertidumbre sobre el futuro. Yo he escuchado a varias parejas comentar que por esta incertidumbre no quieren traer al mundo a niños que vengan a sufrir. 

Es también cada vez más frecuente, encontrar mujeres jóvenes que no pueden embarazarse aunque racionalmente quisieran. Y digo racionalmente porque tal vez inconscientemente no lo desean, no sólo por la inseguridad física y económica, sino porque el ser mamá y dedicarse a sus hijos entra cada vez más en conflicto con sus expectativas de desarrollo profesional. 

Por supuesto que la tecnología moderna hace circo, maroma y teatro para vencer esas “resistencias” obteniendo embarazos gemelares, triples y hasta cuádruples y quíntuples. 

A veces me pregunto si ¿no valdría más la pena trabajar y resolver lo que originó la dificultad para embarazarse? 

En fin, con este artículo sólo pretendo hacerte reflexionar, querido lector, querida lectora, sobre un tema, la sexualidad, que primero fue durante miles de años tabú para convertirse después en tema de cartelera. 

Te propongo que revises las creencias que aprendiste sobre la sexualidad y las compares con lo que hacen en estado natural los monos. Si lo haces sin prejuicios y con tranquilidad, habrás aprendido cosas nuevas que corresponden a cambios internos. 

Artículo Original: 

Dra. Teresa Robles 
Centro Ericksoniano de México

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